Los pezones dañados e irritados y el dolor que sufre la madre puede afectar su confianza y habilidad para dar el pecho, e interferir en la relación con su bebé porque cada toma es una agonía, en vez de ser un agradable momento juntos. El dolor en los pezones puede también inhibir el reflejo de ejección (salida de leche).

A medida que la madre está más tensa, se inicial un círculo vicioso que a menudo conduce al fin de la lactancia. Debemos ofrecer a la madre las medidas más actuales para un alivio sintomático y una curación más rápida que eviten un abandono temprano de la lactancia. Se deben resolver los problemas de la madre.

Lo más importante es conseguir una posición y enganche correcto del bebé para evitar las principales causas de dolor en los pezones. Cuando el bebé no está correctamente enganchado y el bebé toma solo el pezón en su boca, se producirá un daño en el pezón debido a la fricción contra el paladar frontal del bebé.

Sin embargo, para la madre con los pezones dañados, el tema que más presión ejerce no es el tiempo que tardarán sus pezones en curarse, sino con qué rapidez conseguirá un alivio del dolor.