Mastitis

Aproximadamente el 10% de las madres experimentan una inflamación del pecho llamada mastitis. Hay dos tipos de mastitis; no infecciosa e infecciosa. La lactancia es una habilidad que se aprende, y un mal enganche puede hacer que la leche se acumule en el pecho, la causa principal de mastitis.

Otras causas incluyen:

  • Un conducto de leche bloqueado. Si un pecho no se vacía por completo en las tomas, uno de los conductos de leche puede quedar atascado, haciendo que la leche se almacene, lo que conduce a la infección del seno.
  • Bacterias que se introducen en su pecho. Las bacterias de la superficie de su piel y la boca del bebé pueden entrar en los conductos de la leche a través de roturaz o grietas en la piel de su pezón o a través de una abertura en el conducto de leche. La leche almacenada en un pecho que no se vacía lo suficiente proporciona un caldo de cultivo para las bacterias. Las propiedades antibacterianas de su leche ayudan a proteger al bebé de la infección.

La mastitis ocurre más frecuentemente durante los primeros 6 meses de lactancia y puede hacer que se sienta muy cansada. En combinación con el estrés y las exhaustivas tareas de cuidar un recién nacido, puede llegar a sentirse muy cansada. Aunque puede ser muy incómoda, en la mayoría de los casos la mastitis se trata fácilmente.

Cómo identificar la mastitis

Los síntomas a menudo empiezan en un pecho, puede sentir dolor o notar que su pecho está enrojecido, duro, inflamado o caliente al tacto. Si siente hinchazón en su pecho, la causa probable es un conducto de leche obstruído. También puede experimentar síntomas parecidos a la gripe, fiebre, dolor de cabeza, dolor de músculos y cansancio.

Si el dolor empieza a aumentar, si los ganglios de cuello y axila están inflamados o si tiene fiebre, consulte a su médico para iniciar el tratamiento adecuado.

Qué causa la mastitis

La mastitis suele ser una complicación de la ingurgitación, un aumento de leche en el pecho. Esto es frecuente que suceda en las primeras semanas tras el parto, cuando el bebé aún se está acostumbrando a mamar, o si se salta alguna toma, por ejemplo, si vuelve a trabajar o si viaja. Un mal enganche es támbién una causa frecuente de ingurgitación, y en consecuencia mastitis, por lo que asegúrese que su pezón está correctamente colocado en la boca de su bebé. Anime a su bebé a vaciar el pecho completamente en la toma para evitar que se acumule leche. Empiece una nueva toma con el pecho con el que terminó la toma anterior para estar segura de que su pecho está completamente vacío.

En vez de establecer un horario de tomas con pausas largas entre ellas durante las que se puede acumular la leche y causar inflamación del tejido mamario, de el pecho a su bebé cuando note en él los primeros signos de hambre (nerviosismo, sollozo, movimientos de boca). Una buena práctica durante la lactancia puede hacer maravillas en protegerte de la mastitis y otros temas molestos, como el dolor en el pezón.

Las grietas en la piel de los pezones ofrecen una puerta de entrada abierta a los microbios, y así es como bacterias o suciedad pueden entrar en el tejido mamario y causar infecciones. Un bien enganche permitirá a su bebé mamar sin causarle dolor, pero si sufre de grietas y dolor en los pezones, utilice compresas para el pecho que aceleran el proceso de curación.

Cualquier tipo de presión constante a sus pechos puede dar lugar también a una mastitis;un sujetador de lactancia que no le quede bien, ropa ajustada, un cinturón de seguridad o si duerme sobre su estómago, pueden ser todas causas de inflamación.

Darle a su bebé un chupete o biberón antes de la lactancia se ha identificado como otra causa potencial de mastitis. Darle a su bebé un chupete demasiado pronto puede hacer que lo confunda con el pezón y empiece a rechazar el pecho, alterando por tanto la rutina en las tomas.

Cómo tratar la mastitis

Es probable que su médico le recete antibióticos, que suelen ser muy eficaces para eliminar la infección, pero también hay otras recomendaciones que puede hacer en casa para sentir algo de alivio y acelerar la recuperación.

No detenga la lactancia durante la mastitis, no le hará daño a su bebé y puede ayudar a aliviar la presión del pecho inflamado. Antes de dar el pecho, aplique una toalla caliente en el pecho afectado durante 10-15 minutos. Esto ayudará a relajar el tejido y dejar salir el flujo de leche. También puede ayudar con el flujo de leche realizar un suave masaje antes y durante la lactancia.

Consulte con su médico si necesita otros medios para aliviar el dolor.