Una barrera húmeda en el área dañada ralentiza la evaporación de la humedad natural presente en la piel. Al curarse la herida en un ambiente húmedo, se cura sin formar costra. Incluso una infusión de té y agua se ha visto que es más eficaz que no aplicar ningún tratamiento. El uso de un vendaje reduce significativamente el dolor en el pezón y la cantidad de escaras en la superficie del pezón. (Ziemer)

Sin embargo, cuando los pezones dañados se tratan con la todavía frecuentemente recomendada aplicación de aire y secadores, las áreas fisuradas producen costras que el bebé puede arrancar mientras toma el pecho. El pezón entonces sangra y hace crecer otra costra. Este proceso puede continuar hasta que la curación acabe, haciendo que la madre pase un tiempo incómodo.

A principios de los 70, se estableció que un ambiente húmedo, libre de costra, mejora el movimiento de células a través de la superfície de la herida y facilita la curación (Rovee 1972). Los métodos de tratamiento de heridas actuales utilizan humedad para ayudar a la curación. Un ambiente húmedo es crítico para la epitelización, la proliferación y migración de células epiteliales a través de la superficie de la herida durante la curación. (Bolton 2000) Los aceites incluyendo aceite de vitamina E no facilitan el proceso de curación. Todos los aceites se quedan en la superficie de la piel y pueden ofrecer un poco de alivio temporal. La piel seca y agrietada no necesita aceite, necesita agua.

Es imposible añadir humedad a la piel de una fuente externa (este proceso debe darse en su interior). Al ayudar a la piel a evitar su evaporación, la piel puede retener más de su propia humedad natrual.

Sin embargo, para la madre con los pezones dañados, el tema que más presión ejerce no es el tiempo que tardarán sus pezones en curarse, sino con qué rapidez conseguirá un alivio del dolor.